Qué es la felicidad y por qué no siempre se siente igual

Hay momentos en los que seguimos funcionando aparentemente «normal», pero por dentro sentimos que algo no termina de encajar. Nos levantamos, trabajamos, respondemos mensajes, hacemos planes o cumplimos con lo que toca, pero al mismo tiempo aparece una sensación difícil de explicar: cansancio, desconexión, irritabilidad o la impresión de estar viviendo un poco en automático.

Muchas veces esto no aparece de golpe. Suele construirse poco a poco, después de pasar mucho tiempo dejando nuestras propias necesidades en segundo plano.

Durante el mes de Concientización sobre la Salud Mental, merece la pena parar un momento y mirar esto con más calma, porque no siempre hablamos de lo que ocurre cuando llevamos demasiado tiempo ignorándonos.

blog integria mes salud mental

Cuando acotumbrarnos a todo deja de ser sostenible

A veces aprendemos a seguir adelante incluso cuando algo no nos está sentando bien. Nos acostumbramos al estrés, a ir con prisa, a dormir peor, a tener la cabeza constantemente ocupada o a posponer cosas que necesitamos porque «ahora no toca».

Y durante un tiempo puede parecer que funciona.

El problema es que el cuerpo y la mente suelen acabar encontrando la forma de avisarnos. A veces aparece agotamiento, otras dificultad para concentrarnos, cambios en el estado de ánimo o una sensación constante de saturación.

No siempre tiene que ocurrir algo grave para sentirnos mal. En ocasiones simplemente llevamos demasiado tiempo sosteniendo más de lo que podemos.

Para muchas mujeres, esto se complica con una carga invisible: la gestión del hogar, el cuidado de otras personas, la anticipación constante de necesidades ajenas. Esa carga mental que raramente se nombra pero que agota. Y para quienes además compaginan diferentes culturas, idiomas o están lejos de sus redes de apoyo originales, la sensación de estar sosteniendo demasiado se multiplica.

El bloqueo emocional también puede aparecer así

Muchas personas describen este momento como una especie de desconexión emocional. Como si les costara identificar qué sienten o incluso disfrutar de cosas que antes sí les hacían bien.

El bloqueo emocional no siempre aparece después de una experiencia concreta. A veces tiene más que ver con la acumulación: demasiado cansancio, demasiadas exigencias o demasiado tiempo funcionando sin parar a escucharnos.

Y cuanto más intentamos ignorarlo, más sensación de desconexión suele aparecer. No porque estemos «haciendo algo mal», sino porque es difícil sostenernos emocionalmente cuando llevamos mucho tiempo sin atender lo que necesitamos.

La costumbre de postergar lo que necesitamos

Muchas veces dejamos para después cosas básicas: descansar, parar, poner límites o hacer actividades que nos ayudan a sentirnos mejor. Nos decimos que ya habrá tiempo, que primero hay que terminar pendientes o que no es tan importante.

Y casi sin darnos cuenta, entramos en una dinámica en la que nuestras necesidades siempre quedan al final.

La palabra «postergar» suele relacionarse con tareas o productividad, pero también podemos postergar el descanso, el autocuidado o incluso momentos de calma. El problema es que vivir constantemente desde ahí termina pasando factura.

Cómo empezar a escucharnos otra vez

Cuando llevamos mucho tiempo ignorándonos, a veces intentamos cambiarlo todo de golpe. Pero normalmente funciona mejor empezar por cosas pequeñas.

Parar unos minutos sin hacer nada. Dormir un poco más. Recuperar alguna actividad que antes nos hacía sentir bien. Pasar tiempo con personas con las que podamos relajarnos. Estar menos pendientes del móvil durante un rato. Tener momentos sin productividad constante.

También ayuda preguntarnos algo sencillo: ¿cómo estoy realmente últimamente?

Muchas veces llevamos tanto tiempo funcionando en automático que dejamos de hacernos esa pregunta.

La salud mental tiene que ver con el día a día

blog integria mes salud mental ignorarnos

Durante mucho tiempo se ha hablado de salud mental solo cuando aparece un malestar muy evidente. Pero la salud mental también tiene que ver con cómo vivimos el día a día, con el nivel de exigencia que sostenemos o con el espacio que dejamos para nosotras mismas.

Y quizá no siempre se trata de hacer grandes cambios, sino de empezar a prestar atención a esas pequeñas señales que llevamos tiempo dejando de lado.

A veces escucharnos un poco más ya puede marcar diferencia. Y si sientes que necesitas ayuda para reconectar contigo misma, para poner límites o para entender qué te está pasando.

No tienes que esperar a estar «muy mal» para pedir ayuda. A veces, escucharte a tiempo es el acto de cuidado más importante.

En Integria Psicología estamos aquí para acompañarte con un equipo especializado en tus necesidades. Trabajamos desde un enfoque que respeta tu historia, tu contexto y tu ritmo, sin juicios ni exigencias.

Sara Rozadillas

Psicóloga colaboradora del blog Integria Psicología.