EMDR: más allá del TEPT
Cuando hablamos de terapia EMDR (Terapia de Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), es habitual asociarla al tratamiento del trastorno del estrés postraumático (TEPT). Y no es casualidad, se trata de una de las intervenciones con mayor respaldo científico para el tratamiento de esta patología, siendo elegida por organizaciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud como uno de los principales tratamientos recomendados.
Sin embargo, en los últimos años la investigación ha mostrado que el potencial de la terapia EMDR va mucho más allá de ayudar con el TEPT y con otras patologías estrechamente relacionadas con el trauma. Cada vez existen más estudios que respaldan su utilidad como tratamiento o complemento terapéutico en diversas dificultades psicológicas en las que las experiencias vitales difíciles, las emociones no procesadas o determinados aprendizajes desempeñan un papel importante en el mantenimiento del sufrimiento, aportando beneficios claros en otras dificultades como la ansiedad, la depresión, las fobias, los trastornos de la conducta alimentaria o las adicciones.
Lejos de ser una técnica exclusiva para el trauma, EMDR constituye hoy una herramienta terapéutica cada vez más versátil, cuyo uso continúa ampliándose gracias al creciente número de investigaciones que exploran sus aplicaciones clínicas.
¿Por qué puede ser la terapia EMDR útil más allá del trauma clínico?
Aunque solemos pensar en el trauma como un acontecimiento excepcional —un accidente grave, una agresión o una catástrofe—, la realidad es que muchas dificultades psicológicas se mantienen por experiencias que, sin cumplir los criterios clínicos de un trauma, han dejado una huella emocional significativa. De esta manera, se puede hacer una diferencia entre dos tipos de trauma:

El trauma de T mayúscula, aquel que cumple los criterios clínicos para el diagnóstico de tipo traumático: se puede ver y apreciar de forma clara y significativa y sus efectos son claramente observables para el que lo sufre. Sería el caso de estas situaciones previamente mencionadas: accidentes, catástrofes, abusos, etc.
Por otro lado, nos encontramos con el trauma de t pequeña, aquel que no cumple los criterios clínicos para diagnósticos de tipo traumático, y que lo causarían situaciones que, si bien no suponen una catástrofe en sí mismas, sí que pueden llegar a marcarnos de manera dolorosa, como son las experiencias de rechazo, la ausencia de las figuras de apego, la humillación, críticas constantes, bullying, las pérdidas, relaciones de pareja difíciles o situaciones de estrés mantenidas en el tiempo. Estas situaciones pueden influir en la forma en que una persona interpreta el mundo, regula sus emociones y se relaciona consigo misma.
Si el trauma de T grande es como un árbol enorme que abarca todo el horizonte, el trauma de t pequeña sería un árbol pequeño, con unas raíces enormemente profundas. De esta manera, si bien la situación traumática no es catastrófica en sí misma, se vuelve traumática por la manera en que, de cara a nuestra vida adulta, conecta con nuestra autoestima, inseguridades, miedos y dolor emocional. Una persona que ha vivido traumas de t pequeña durante la infancia puede verse a sí misma teniendo reacciones emocionales desproporcionadamente fuertes ante situaciones aparentemente no amenazadoras, además de ser más propensa a otras patologías, como las adicciones o los trastornos de ansiedad.
El objetivo de la terapia EMDR es facilitar que estas experiencias se procesen de una forma más adaptativa, reduciendo la carga emocional que mantienen y permitiendo que el cerebro integre esos recuerdos de una manera menos perturbadora.

EMDR y Ansiedad
Los trastornos de ansiedad suelen estar relacionados con patrones de anticipación, miedo y activación fisiológica que, en muchos casos, tienen sus raíces en experiencias previas de fracaso, inseguridad, rechazo o peligro. Son uno de los ámbitos donde más ha crecido la investigación sobre EMDR en los últimos años.
Diversos ensayos clínicos concluyen que la terapia EMDR puede producir una reducción significativa de los síntomas de ansiedad, especialmente cuando existen experiencias vitales adversas que continúan activando respuestas de miedo o hipervigilancia.
Además, a diferencia de otros tratamientos clásicos, la terapia EMDR permite a la persona exponerse a aquellos estímulos que le generan ansiedad sin necesidad de dar descripciones largas y detalladas al terapeuta, algo que en ocasiones puede facilitar el trabajo al paciente.
EMDR y Depresión
La depresión es un trastorno complejo en el que intervienen factores biológicos, psicológicos y sociales. Sin embargo, cada vez existe más evidencia de que las experiencias adversas tempranas y determinados acontecimientos vitales pueden desempeñar un papel importante en su desarrollo y mantenimiento.
Las revisiones sistemáticas disponibles muestran que la terapia EMDR puede reducir significativamente los síntomas depresivos, especialmente cuando se integra dentro de un tratamiento psicológico más amplio y existen recuerdos o experiencias emocionales no procesadas que mantienen sentimientos de culpa, desesperanza o baja autoestima.
La terapia EMDR puede ayudar a reintegrar esas experiencias pasadas para que dejen de resultar dolorosas para el paciente.


EMDR para Fobias y miedos específicos
Las fobias suelen mantenerse por asociaciones muy intensas entre un estímulo y una respuesta de miedo. En muchos casos existe un acontecimiento concreto que dio origen al problema; en otros, el miedo se fue desarrollando a partir de diversas experiencias o aprendizajes.
La terapia EMDR puede ayudar a reprocesar esos recuerdos y reducir la intensidad emocional asociada a la situación temida. Diversas investigaciones han encontrado resultados positivos en el tratamiento de diferentes tipos de fobias mediante EMDR, incluyendo miedo a volar, ansiedad dental, ansiedad ante procedimientos médicos o trastorno de pánico con agorafobia.
La terapia EMDR constituye una opción especialmente útil cuando el miedo está claramente vinculado a experiencias pasadas emocionalmente impactantes.
EMDR y Adicciones
Las adicciones no dependen únicamente del consumo de una sustancia o de una conducta problemática. Con frecuencia están relacionadas con dificultades en la regulación emocional, en la gestión del estrés o en el afrontamiento de determinadas experiencias personales.
Las adicciones constituyen otro de los campos donde la investigación sobre EMDR está creciendo con rapidez.
Hoy sabemos que muchas personas con problemas de consumo presentan experiencias traumáticas o acontecimientos vitales estresantes que contribuyen al mantenimiento de la adicción, habiéndose desarrollado protocolos específicos de EMDR dirigidos al tratamiento de las adicciones.
Diversas revisiones sistemáticas y metaanálisis indican que la terapia EMDR puede ayudar a disminuir el craving, mejorar la regulación emocional y reducir el impacto de los recuerdos asociados al consumo cuando se integra dentro de programas especializados de tratamiento.
Un tratamiento adaptado a cada persona
Uno de los aspectos más valiosos de la terapia EMDR es que no se centra únicamente en reducir síntomas, sino en comprender qué experiencias pueden estar contribuyendo al problema actual, siendo un modelo terapéutico que puede, y debe, combinarse de manera integradora con otros enfoques: como la terapia cognitivo conductual, las terapias de tercera generación o la terapia sistémica.
Esto quiere decir que, si bien hablamos de la importancia de validar y acompañar a las personas en sus experiencias traumáticas, no significa que todas las personas necesiten trabajar con este enfoque, ni que todos los problemas psicológicos tengan el origen en el trauma o en la infancia.
Cada caso requiere una evaluación individualizada que permita diseñar un tratamiento adaptado a las necesidades de cada paciente.
En Integria Psicología utilizamos la terapia EMDR cuando la evaluación clínica indica que puede aportar beneficios, integrándose en todo momento con otros enfoques psicológicos basados en la evidencia científica.
Antonio Roldan
Psicólogo sanitaria experto en terapia EMDR, trauma y adicciones.